Cáncer colorrectal

El cáncer de colon y el cáncer de recto tienen muchas características en común y a menudo son simplemente referidos como “cáncer colorrectal”

El aparato digestivo es el encargado de procesar los nutrientes de los alimentos y eliminar el material de desecho.

El aparato digestivo está conformado por el esófago, el estómago y los intestinos delgado y grueso, los primeros 6 pies del intestino grueso también se le llama colon mientras que las últimas 6 pulgadas se denominan recto y conducto anal. El conducto anal termina en el ano (apertura del colon a la parte exterior del cuerpo).

El cáncer colorrectal es el crecimiento descontrolado de células anormales en el colon y el recto.

  • El cáncer colorrectal es el cuarto cáncer más frecuente en Colombia, es también la cuarta causa de mortalidad por cáncer en nuestro país.
  • Se calcula que cada año aparecen aproximadamente 5.663 casos nuevos y para este año, se calcula que morirán alrededor de 3.207 personas por esta causa, para el 2017 se estima un número de 14105 casos nuevos.

En mujeres se presentan 3031 casos nuevos al año, y 1727 muertes por esta causa. Sin embargo, en hombres la enfermedad también presenta un frecuencia bastante importante, el Instituto de investigación en Cáncer de la OMS reporta un total de 2632 casos nuevos al año, de los cuales mueren aproximadamente 1480 por esta causa.

Se desconocen las causas exactas del cáncer colon. Sin embargo, los estudios demuestran que los siguientes factores de riesgo aumentan las posibilidades de una persona de padecer cáncer colorrectal.

Edad: Las probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal aumentan a partir de los 50 años, sin embargo, los adultos jóvenes pueden padecerlo. Se estima que, a partir de los 50 años, los hombres tienen un riesgo de 6,14% y  las mujeres de 5,92% de que se le diagnostique un cáncer colorrectal durante el resto de su vida y de 2,5% de morir por esta enfermedad. Sin embargo, el cáncer de colon puede presentarse en personas menores y en raras ocasiones, en los adolescentes.

Antecedente personal de cáncer colorrectal: Incluso cuando se extirpa completamente un cáncer colorrectal, se pueden generar tumores cancerosos nuevos en otras áreas del colon y el recto.

Antecedente de pólipos: Algunos tipos de pólipos, tales como los adenomas aumentan el riesgo de cáncer. Con el simple hecho de resecarlos (polipectomía), se disminuye el riesgo de padecer de un cáncer colorrectal en 75% de los casos.

Antecedente de enfermedad inflamatoria intestinal: Las  enfermedades inflamatorias del colon como la colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn aumentan el riesgo de padecer cáncer colorrectal.

De los cánceres colorrectales, 6% ocurre en personas con síndromes hereditarios poco comunes, tales como poliposis adenomatosa familiar o cáncer colorrectal hereditario no polipoideo.

Clínicamente, la poliposis adenomatosa familiar se caracteriza por el desarrollo de cientos a miles de pólipos en colon y recto a partir de la primera década de la vida. Debido al gran riesgo de que se desarrolle un cáncer colorrectal (100% de probabilidad a los 30 años de edad), se recomienda practicar anualmente colonoscopias a partir de la pubertad. Las personas con colitis ulcerativa de largo tiempo de evolución también tienen un riesgo elevado de padecer este tipo de cáncer.

Antecedentes familiares de cáncer colorrectal: El tener parientes de primer grado (padres, hermanos, hijos) que hayan padecido de cáncer colorrectal aumenta el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer. Aproximadamente, 20% de estos tumores ocurren en pacientes con historia familiar de cáncer colorrectal en un pariente de primer grado de consanguinidad. El riesgo aumenta conforme aumenta el número de miembros de la familia con diagnóstico de cáncer de colon antes de los 60 años.

Las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal deben hablar con sus médicos sobre la frecuencia con la que deben hacerse las pruebas de detección.

Antecedentes étnicos: Los judíos de descendencia europea oriental tienen un riesgo mayor de sufrir cáncer colorrectal, comparados con la población general.

Dieta: Se han realizado múltiples estudios para conocer la asociación entre dieta y cáncer colorectal. Las dietas bajas en grasa y carnes rojas (como res, cerdo, cordero o hígado), carnes procesadas (perros calientes y algunas carnes frías), y ricas en frutas, fibra y vegetales, se han asociado con bajo riesgo de cáncer colorrectal.

Falta de ejercicio: La actividad física (como caminar) por lo menos 30 minutos al día, disminuye el riesgo de cáncer de colon.

Obesidad: El exceso de peso incrementa el riesgo de cáncer de colorrectal y de morir por esta causa; a mayor sobrepeso mayor riesgo.

Fumar: Los fumadores pesados tienen mayor riesgo de padecer y morir por cáncer colorectal comparado con los no fumadores.

Alcohol: El consumo excesivo de alcohol ha sido asociado con el cáncer colorrectal, esto puede estar relacionado con que las personas que consumen alcohol en exceso tienen bajos niveles de ácido fólico en el cuerpo. El consumo de alcohol se debe limitar a dos tragos en hombres y un trago para las mujeres en el momento de la ingesta de bebidas alcohólicas, la cual en frecuencia debe esporádica.

Raza: las personas de raza negra tienen un mayor riesgo de desarrollar este cáncer y de morir a razón de ello.

Diabetes: las personas con diabetes tienen una mayor probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. También tienden a una tasa mayor de mortalidad por este cáncer.

Historia médica personal: Un diagnóstico previo de cáncer del endometrio o cáncer de ovario también eleva el riesgo, particularmente para cánceres que ocurren por debajo de los 50 años.

La mayoría de las veces, en las etapas iniciales del cáncer de colon, no hay síntomas.

Estos generalmente se presentan en un estado más avanzado de la enfermedad.

Algunos de estos síntomas son:

  • Cualquier cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
  • Sensación de tener que defecar que no desaparece después de hacerlo.
  • Sangre en las heces fecales (aunque a menudo, las heces lucirán normales).
  • Cólicos o dolor de estómago constante.
  • Debilidad y cansancio.

El hecho de que usted presente estos síntomas no significa que usted tenga cáncer; sin embargo, es recomendable que consulte con su médico.

Recuerde que es posible tener cáncer del colon y no tener ningún síntoma. Por lo que es importante consultar a su médico para realizarse exámenes de detección.

En muchos casos, estas pruebas pueden encontrar cánceres colorrectales en una etapa temprana y mejorar en gran medida las probabilidades de éxito con el tratamiento. Las pruebas de detección también pueden ayudar a prevenir algunos cánceres, ya que gracias a éstas, se pueden detectar y extirpar pólipos que podrían convertirse en cáncer.

Las personas que tienen antecedentes de cáncer colorrectal en sus familias deben pedirle a su médico que le aconseje pruebas de detección temprana para este cáncer.

Estas pruebas son:

Prueba de sangre oculta en la materia fecal: Prueba se usa para detectar pequeñas cantidades de sangre en la materia fecal, que puede derivar de una neoplasia. En caso de que su resultado sea positivo, se debe realizar otra prueba más específica.

Rectosigmoidoscopia flexible: Esta prueba le permite al médico observar el interior del recto y parte del colon y determinar la posible presencia de cáncer o de pólipos. Debido a que el instrumento con el que se realiza este examen, sólo tiene alrededor de 60 cms de largo, sólo se puede observar aproximadamente la mitad del colon.

Colonoscopia: Es similar a la rectosigmoidoscopia pero permite ver el colon en su totalidad. Si se detecta un pólipo, se podría extirpar en el mismo procedimiento. También puede hacerse una biopsia, que consiste en la extracción de un pequeño fragmento de tejido a través del colonoscopio. Se envía el tejido al laboratorio para determinar la presencia de células cancerosas.

Enema de bario de doble contraste: Es un examen radiológico en el cual se instilan aire y bario en el colon y se toman proyecciones de rayos X en varias posiciones. Puede ayudar a identificar pólipos.

Se recomienda para hombres y mujeres, a partir de los 50 años.

  • Realizar anualmente la prueba para el análisis de sangre oculta en materia fecal.
  • Sigmoidoscopia flexible cada cinco años.
  • Enema de bario de doble contraste cada cinco años.
  • Colonoscopia cada 10 años.

Las personas con factores de riesgo como antecedentes familiares o enfermedades inflamatorias crónicas del colon deben comenzar las pruebas de detección más temprano y hacérselas más a menudo.

Recuerde siempre consultar con su especialista.

En cuanto a dieta, se recomienda escoger los alimentos principalmente de fuentes vegetales y comer al menos 5 porciones de frutas y verduras al día y limitar la cantidad de alimentos altos en grasa que se consume.  También es importante hacer suficiente ejercicio. Se recomienda al menos 30 minutos de actividad física durante cinco o más días a la semana.

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