Cáncer Colorrectal
DEFINICIÓN
El cáncer colorrectal es un término que se usa para referirse al cáncer que se desarrolla en el colon o el recto. El cáncer colorrectal se origina en el sistema digestivo, al que también se le conoce como sistema GI (gastrointestinal). Es aquí donde se procesan los alimentos para generar energía y eliminar del cuerpo el material de desecho.
Más del 95% de los tumores cancerosos del colon y el recto son adenocarcinomas. Éstos son tumores cancerosos de células que cubren la parte interna del colon y el recto.
El cáncer del colon y el cáncer del recto tienen muchas características en común y a menudo son simplemente referidos como “cáncer colorrectal”.
MAGNITUD DEL PROBLEMA
El cáncer colorrectal es el sexto cáncer mas frecuente en Colombia. Se calcula que en este año podrían desarrollarse 4.300 casos nuevos de cáncer del colon y recto en Colombia. Aproximadamente 2.400 personas morirán de ambos tipos de cáncer en conjunto.
La tasa de mortalidad del cáncer colorrectal ha ido aumentando en los últimos 30 años y a diferencia de otras regiones del mundo es un cáncer mas frecuente en mujeres que en hombres en Colombia.
CAUSAS
Si bien no sabemos exactamente qué causa el cáncer colorrectal, sí sabemos que hay ciertos factores de riesgo que se asocian con esta enfermedad. Algunos investigadores han encontrado varios factores de riesgo que aumentan las probabilidades de una persona de desarrollar cáncer colorrectal.
Edad: sus probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal aumentan a partir de los 50 años. Se reporta que más de 9 de 10 personas que tienen cáncer colorrectal son mayores de 50 años.
Haber tenido cáncer colorrectal previamente: incluso cuando se extirpa completamente un cáncer colorrectal, se pudieran generar tumores cancerosos nuevos en otras áreas del colon y el recto.
Haber tenido antecedentes de pólipos: algunos tipos de pólipos aumentan el riesgo de cáncer, especialmente si son grandes o si hay muchos de ellos.
Haber tenido antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal: dos enfermedades conocidas como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn aumentan el riesgo de cáncer colorrectal. Es estas enfermedades, el colon se encuentra inflamado por un largo período de tiempo y podría tener úlceras en su membrana. Si usted tiene cualquiera de estas condiciones, debe comenzar las pruebas de detección a una edad temprana y hacérselas frecuentemente.
Antecedentes familiares de cáncer colorrectal: si tiene parientes cercanos que han tenido este cáncer, su riesgo es mayor. Esto aplica especialmente si el familiar desarrolló el cáncer antes de los 60 años. Las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal deben hablar con sus médicos sobre la frecuencia con la que deben hacerse las pruebas de detección.
Antecedentes étnicos: los judíos de descendencia europea oriental tienen una tasa mayor de cáncer colorrectal.
Dieta: una dieta alta en grasa, especialmente la de origen animal, puede incrementar el riesgo de cáncer colorrectal.
Falta de ejercicio: las personas que no están activas tienen mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.
Sobrepeso: tener mucho sobrepeso aumenta el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal.
Fumar: la mayoría de las personas sabe que el fumar causa cáncer del pulmón, pero estudios recientes reportan que los fumadores tienen entre 30% y 40% mayores probabilidades de morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Además, fumar aumenta el riesgo de muchos otros cánceres.
Alcohol: el consumo excesivo de alcohol ha sido asociado con el cáncer colorrectal.
Raza: las personas de raza negra están a un mayor riesgo de desarrollar este cáncer y de morir a razón de ello. La razón de esto se desconoce.
Diabetes: las personas con diabetes tienen de un 30 a un 40% de aumento en su probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. También tienden a una tasa mayor de mortalidad por este cáncer.
Trabajo en horario nocturno: un estudio sugiere que trabajar en el turno de noche por al menos 3 noches al mes por al menos 15 años podría incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Se requiere de más investigación sobre el tema.
Otros cánceres y su tratamiento: un informe reciente sobre sobrevivientes de cáncer testicular reportó que estos hombres tenían una tasa mayor de cáncer colorrectal. Los hombres que recibieron radioterapia para el cáncer de próstata se reportaron haber tenido un riesgo mayor de cáncer colorrectal.
PREVENCIÓN DEL CÁNCER COLORRECTAL
Pruebas de detección: primero, usted debe seguir las guías de las pruebas para la detección temprana que se mencionan a continuación para ayudar a detectar el cáncer del colon y el recto. Cuando estos cánceres se detectan y tratan tempranamente, a menudo pueden curarse. Las pruebas de detección también pueden encontrar pólipos. El extirpar estos pólipos ayuda a prevenir algunos cánceres.
Las personas que tienen antecedentes de cáncer colorrectal en sus familias deben pedir a sus médicos consejos sobre las pruebas de detección u otras pruebas que puedan detectar el cáncer tempranamente.
Dieta y ejercicio: se recomienda escoger sus alimentos principalmente de fuentes vegetales y comer al menos 5 porciones de frutas y verduras al día y limitar la cantidad de alimentos altos en grasa que usted consume. Algunos estudios indican que consumir diariamente un multivitamínico que contenga ácido fólico o folato puede disminuir el riesgo de cáncer colorrectal. Otros estudios sugieren que consumir más calcio puede ser de ayuda. También es importante hacer suficiente ejercicio. Se recomienda al menos 30 minutos de actividad física durante cinco o más días a la semana.
Aspirina y otros medicamentos: la aspirina parece prevenir el crecimiento de los pólipos.
Otros factores: las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal pueden beneficiarse de las pruebas de detección a una edad más temprana, y someterse a ellas con mayor frecuencia en comparación con las personas que no tienen este factor de riesgo.
DETECCIÓN DEL CÁNCER COLORRECTAL
Se usan las pruebas de detección para buscar la enfermedad en las personas que no presentan ningún síntoma. En muchos casos, estas pruebas pueden encontrar cánceres colorrectales en una etapa temprana y mejorar en gran medida las probabilidades de éxito con el tratamiento. Las pruebas de detección también pueden ayudar a prevenir algunos cánceres, ya que gracias a éstas, los médicos pueden detectar y extirpar pólipos que podrían convertirse en cáncer. Existen varias pruebas que se usan para el cáncer colorrectal.
Prueba de sangre oculta en la materia fecal: esta prueba se usa para detectar pequeñas cantidades de sangre escondida (oculta) en la materia fecal.
Recto Sigmoidoscopia flexible: un sigmoidoscopio es un tubo delgado del grueso de un dedo con una fuente de luz. A través del recto, este tubo se coloca en la parte inferior del colon. Esto le permite al médico observar el interior del recto y parte del colon, y determinar la posible presencia de un cáncer o de pólipos. Debido a que el instrumento sólo tiene alrededor de 60 cms de largo, el médico sólo puede ver aproximadamente la mitad del colon. Esta prueba puede resultar incómoda, pero no debería causar dolor. Antes de la prueba, usted necesitará aplicarse un enema para limpiar la parte inferior del colon.
Colonoscopia: un colonoscopio es una versión más larga del sigmoidoscopio que le permite al médico ver el colon en su totalidad. Si se detecta un pólipo, el médico podría extirparlo. Si el médico ve alguna otra cosa anormal, puede hacerse una biopsia, que consiste en la extracción de un pequeño fragmento de tejido a través del colonoscopio. Se envía el tejido al laboratorio para determinar la presencia de células cancerosas. Esta prueba puede ser incómoda. Para evitar que lo sea, se le administrará una medicina a través de la vena para que se sienta relajado y somnoliento.
Enema de bario de doble contraste: se usa una sustancia blanquecina para llenar y dilatar parcialmente el colon. Después se introduce aire para que el colon se expanda. Esto permite tomar buenas radiografías. Es necesario que tome laxantes la noche anterior de la prueba y administrarse un enema en la mañana de la prueba.
RECOMENDACIONES SOBRE PRUEBAS DE DETECCIÓN DE LA LIGA CONTRA EL CÁNCER
A partir de los 50 años, tanto los hombres como las mujeres bajo un riesgo promedio deben seguir una de las siguientes cinco opciones de pruebas de detección:
- Realizar anualmente la prueba para el análisis de sangre oculta en materia fecal.
- Sigmoidoscopia flexible cada cinco años.
- Una prueba de sangre oculta en las heces fecales más una sigmoidoscopia flexible cada 5 años.
O usted puede someterse a:
- Enema de bario de doble contraste cada cinco años.
-
Colonoscopia cada 10 años.
Las personas que con seguridad tienen factores de riesgo deben comenzar las pruebas de detección más temprano y hacérselas más a menudo.
DIAGNÓSTICO
La mayoría de la gente no tiene síntomas en las etapas iniciales del cáncer de colon. Los síntomas generalmente se presentan en un estado más avanzado de la enfermedad. Si algo sospechoso es resultado de una prueba de detección o si tiene síntomas, requerirá de someterse a más exámenes. Entre los síntomas del cáncer colorrectal se incluyen:
- Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
- Sensación de tener que defecar que no desaparece después de hacerlo.
- Sangrado del recto en sangre en las heces fecales (aunque a menudo, las heces lucirán normales).
- Cólicos o dolor de estómago constante.
- Debilidad y cansancio.
Sólo porque usted tenga estos síntomas no significa que usted padezca de cáncer; sin embargo, necesita hablar con su médico para estar seguro. Además es posible tener cáncer del colon y no tener ningún síntoma.
Si hay alguna razón para sospechar la presencia de cáncer del colon o del recto, el médico le hará preguntas sobre sus síntomas y factores de riesgo (mediante su historia médica) y realizará un examen físico. Luego, usted necesitará someterse a más pruebas para determinar si realmente la enfermedad está presente, y, de ser ese el caso, determinar qué tanto se ha propagado:
- Prueba de sangre oculta en las heces fecales, sigmoidoscopia flexible, enema de bario y colonoscopia.
- Análisis de sangre
- Biopsia
- Ecografía (ultrasonido)
- Tomografía computarizada (TAC)
- Imágenes por resonancia magnética (MRI)
TRATAMIENTO
Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer colorrectal son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Actualmente se están empleando terapias dirigidas más recientes conocidas como anticuerpos monoclonales. Dependiendo de la etapa de su cáncer, se podrían usar dos o más tipos de tratamiento al mismo tiempo, o uno después del otro.
Cirugía
La cirugía es el tratamiento principal contra el cáncer del colon. Por lo general se extirpa el cáncer y una parte normal del colon a ambos lados del cáncer (así como los ganglios linfáticos cercanos). Luego, los dos extremos del colon se suturan nuevamente. Para el cáncer del colon, generalmente no se necesita una colostomía (abertura en el abdomen para eliminar los desechos del cuerpo), aunque algunas veces se puede hacer una colostomía temporal.
Radioterapia contra el cáncer del colon y del recto
Después de la cirugía, la radiación puede matar áreas pequeñas de cáncer que pueden no ser vistas durante la cirugía. Si el tamaño o la localización de un tumor hace difícil la cirugía, se puede usar la radiación antes de la cirugía para reducir el tumor. La radiación también puede usarse para aliviar los síntomas de cáncer avanzado como la oclusión intestinal, sangrado o dolor.
Quimioterapia
La quimioterapia después de la cirugía puede aumentar la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer colorrectal en ciertas etapas. La quimioterapia puede también ayudar a aliviar los síntomas del cáncer avanzado.
Aunque los medicamentos de la quimioterapia matan las células del cáncer, también dañan algunas células normales y esto puede ocasionar efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamento administrado, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios podrían incluir los siguientes:
- Diarrea.
- Náusea y vómito.
- Pérdida de apetito.
- Caída del cabello.
- Irritaciones e inflamación de pies y manos.
- Llagas en la boca.
- Aumento en las probabilidades de infección.
- Sangrado o moretones después de cortadas o heridas menores.
- Cansancio.
La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando se termina el tratamiento.
ALGUNAS PREGUNTAS QUE USTED PUEDE HACERLE A SU MÉDICO
A medida que usted se enfrente al cáncer y su tratamiento, necesita tener conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Debe sentirse en la libertad de preguntar cualquier cosa que le venga a la mente, sin importar cuán insignificante parezca. Por ejemplo, considere las preguntas siguientes. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales, el Psicólogo y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
- ¿Cuál es el tipo exacto de cáncer que tengo?
- ¿Dónde está localizado mi cáncer?
- ¿Se ha propagado del lugar donde se originó?
- ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Cuál tratamiento usted me sugiere y por qué?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
- ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
- Si se me cae el cabello, ¿qué puedo hacer al respecto?
- ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
- ¿Debo llevar una dieta especial?
(subir)
Fuente:
www.cancer.gov
www.cancer.org
www.cdc.gov
Globocan IARC 2002
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