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Nutrición

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NUTRICIÓN

Olvida las dietas: concéntrate en nutrir tu cuerpo: 

De forma general asociamos la palabra dieta con una serie de restricciones alimentarias que adoptamos por un periodo de tiempo para alcanzar un objetivo, frecuentemente bajar de peso. Sin embargo, una vez alcanzamos este objetivo (si es que lo logramos), volvemos a los hábitos que nos llevaron al estado anterior. Olvida las dietas, concéntrate en nutrir tu cuerpo es una invitación a transformarnos desde adentro, no una moda, es el primer paso para adoptar un estilo de vida saludable.

Las dietas no son genéricas, es decir que no funcionan igual para todos, es más, en algunos casos pueden ser perjudiciales sobre todo aquellas que son en extremo restrictivas: corriendo por alcanzar su meta en el menor tiempo posible. Por lo tanto, en este paso daremos algunos principios básicos que pueden aplicarse a la mayor parte de las personas. 

Nuestra recomendación es que antes de dar el paso es mejor estar seguro, asesorado por profesionales de la salud.

Consuma alimentos, no productos refinados/procesados:

Foto de Farhad Ibrahimzade en Pexels

Un alimento puede ser sometido a una serie de intervenciones industriales para convertirse en un producto apto para ser almacenado, transportado por largas distancias, usado con fines culinarios o consumidos de inmediato.

Nuestros ancestros recolectores se alimentaban con alimentos, no con productos, razón por la cual no conocieron la diabetes ni el cáncer. Es utópico e innecesario sugerir una dieta con base en alimentos previos al procesamiento tipo 1 (limpieza, enfriamiento, congelado y empacado al vacío) es más, algunos alimentos como las frutas y vegetales se benefician de congelarlos pues liberan y concentran mejor sus nutrientes.

Productos no recomendados:

  1. Azúcar
  2. Aceite vegetales industriales.
  3. Aditivos químicos y conservantes
  4. Harina

Nota del autor: Considerando la letra H que precede la letra “a” en la palabra harina.

Imagen Racool_studio – www.freepik.es

Proponemos usar la mnemotecnia de Las 4A de los productos no recomendados, son productos que aumentan la permeabilidad intestinal generando al final inflamación sistémica, este evento ha sido reconocido como el primer paso para el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la Tiroiditis de Hashimoto, neurodegenerativas como la Enfermedad de Alzheimer, metabólicas como la Diabetes tipo 1 y otras como la hipertensión y el cáncer

Acompañan a la harina, el trigo y la cebada. Las tres tienen en común el gluten, una proteína que puede llevar a la muerte a un paciente con enfermedad celíaca o que puede ser la causa de la distensión abdominal, ciclos diarrea/estreñimiento e inatención en un paciente intolerante.

La celiaquía se ha identificado como la causa central de al menos 50 enfermedades distintas. El Dr. Alessio Fasano menciona, que aún quienes no son celíacos pueden dañar las células del recubrimiento intestinal al comer gluten, esto responde a que nadie puede procesarlo del todo bien. El gluten aumenta la permeabilidad intestinal a través de la zonulina otra proteína que es investigada actualmente.

Puede preocuparse más por la calidad que la cantidad:

Densidad de nutrientes hace referencia a la concentración de aminoácidos (ladrillos que conforman minerales) que contiene un alimento. El déficit de micronutrientes se asocia a cualquier condición de salud: envejecimiento prematuro, hipertensión arterial, cáncer, infertilidad, depresión y ansiedad.

Otro concepto que se enseñará es el de biodisponibilidad, puede ser definido como la fracción de los nutrientes que se absorbe, son altamente biodisponibles: la carne de res, el pollo, las vísceras, el pescado, el salmón silvestre, los mariscos, los huevos, las frutas, las verduras, las nueces y semillas, las hiervas y especias. A medida que avanza la edad se requiere una mayor biodisponibilidad de proteína y el mantenimiento de la masa muscular se convierte en una necesidad.

Vale la pena mencionar y a modo de estímulo para la memoria, los productos con baja o nula biodisponiblidad: azúcar, aceite vegetal, aditivos y conservantes, harina (pan, pasta, galletas), alcohol, endulzantes naturales (stevia, miel de agave, panela, por ejemplo) y ultraprocesados.

Macronutrientes:

Los vegetales, la mejor elección:

A pesar de que la densidad de nutrientes de los vegetales no es comparable con la de alimentos altamente biodisponibles, son en esencia los carbohidratos de elección, también ayudan en la absorción de los nutrientes de otros alimentos y son excelente fuente de energía. Además, son nuestra única fuente de fibra y sustancias esenciales antiinflamatorias que protegen de enfermedades autoinmunes, infecciosas, cardiacas y del cáncer.

Se debe recomendar consumirlo de todas las formas y colores, no hay una medida exacta, pero deben representar entre el 60 al 70% del espacio del plato. Este punto debe revisarse con pacientes que se encuentren anticoagulados con cumarínicos.

Proteínas y grasas:

Esenciales en la dieta, deben ser ajustados de manera personalizada con relación al peso, actividad física y metas personales por un profesional de la salud.

En general, las grasas buenas son grasas naturales sin procesar: aceite de oliva, coco, aguacate, mantequilla e incluso manteca y grasa de pato cuando se trata de animales de pastoreo. Las grasas malas son aceites vegetales industriales altamente procesados y refinados.

¿Cuándo dar el siguiente paso?

Debe mencionarse que este paso requiere un cambio del núcleo familiar, es la manera de generar sostenibilidad en el tiempo. No se debe presionar a dar el siguiente paso, un tiempo recomendable en la adopción de una nutrición más consciente son dos meses; tenga en cuenta que es el equipo interdisciplinario el que lidera el paso a paso.

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